¿Qué es mejor? ¿Apagar y encender la calefacción o dejarla a una temperatura constante?

¿Qué consume menos energía: mantener la calefacción encendida todo el tiempo (incluyendo, por ejemplo, el tiempo que pasamos dormidos o cuando salimos de casa) o apagar y volver a encenderla cuando necesitemos recuperar la temperatura? En el blog "Hogares verdes" nos hablan sobre el tema.

La idea de que es preferible mantener una temperatura constante (o casi constante) las 24 horas del día para gastar menos se encuentra bastante extendida. Sus defensores argumentan que si la temperatura de la vivienda desciende, luego necesitaremos utilizar más energía para recuperar la temperatura de confort.

Sin embargo, la opinión de los expertos es unánime: se gasta menos energía apagando la calefacción por la noche o al ausentamos de casa que manteniéndola encendida. 

La razón es sencilla: mantener una temperatura dada en nuestro hogar (por ejemplo 20ºC) exige un aporte continuo de energía, ya que la vivienda tiene pérdidas de calor, a través de los muros, ventanas o techos, que hay que compensar. Esta energía que nuestro sistema debe aportar para mantener una temperatura dada será mayor cuanto más frío haga en el exterior… y cuanto peor sea el aislamiento de nuestra vivienda. 

Sin embargo, a medida que la casa se enfría, las pérdidas de calor se reducen, ya que la diferencia de temperatura entre interior y exterior es menor. Cuando se apaga la calefacción, el sistema deja de gastar energía para compensar las pérdidas de calor (de hecho, cada grado menos de media en nuestra vivienda supone un ahorro entre un 7% y un 11% de la energía utilizada). 

Es cierto que, para recuperar la temperatura, nuestro sistema de calefacción consume energía, pero ese consumo, algo más intenso, tendrá lugar durante menos tiempo y el balance resulta positivo para quienes apagan y vuelven a encender. 

Así lo indica, por ejemplo, el Instituto para la Diversificación y el Ahorro Energético, IDAE, que aconseja “ajustar el encendido de la calefacción al horario real de ocupación de las viviendas y apagarla por la noche, ya que cuando estas acostado y arropado no es necesaria la calefacción” (1). El IDAE nos recuerda algo que muchos sabemos por experiencia: es posible dormir confortablemente con una temperatura de 15-17ºC (eso sí: con un buen edredón o un par de mantas). 

El único problema que puede plantearnos dejar caer la temperatura de la casa es que hace falta algo de tiempo para recuperarla. Pero si deseamos tener una temperatura dada al levantarnos o al llegar a casa, tenemos una solución sencilla: utilizar un termostato programable que se encargue del encendido anticipado de nuestra calefacción (tras el periodo nocturno o después de salidas cortas puede ser suficiente con programar el encendido con 20 minutos de antelación).    

Recuerda: la reducción nocturna de la calefacción permite recortar la factura de calefacción al menos un 10%... Un descuento nada despreciable en la factura energética de nuestro hogar.

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